:: Así me siento a menudo ::

Photo by: @dutchie

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Reflexionar siempre resulta en dolor y descontento. Los que piensan se dan cuenta de que muchas cosas en la vida no tiene sentido algún y pensarlas hace con que el agobio sea creciente. Por eso las “personas pensantes” son vistas como personas amargas y/o raras. En realidad, enfrentar las verdades de la vida os vuelve individuos más críticos, creo yo, buscando respuestas que nunca van a alcanzar.

Y así van sintiéndose completamente incomprendidos y en desconexión con el restante del mundo, donde parece ser que nadie se los acompaña.
Como diría Nietzsche: “Creo que soy el hombre más solitário del mundo”.

 

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:: Despidida ::

Photo by: @mustafaseven

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La vida suele ser sorprendente realmente… En única existencia somos capaces de vivir y sobrevivir innúmeras veces, contando con la suerte o con la falta de ella. Una sucesión de errores e acertos, trompiques, rescates… donde sólo valoramos algo después de habernos perdido todo.
Me parece increíble la capacidad que tenemos de caer y levantarnos, de reformarnos por dentro, de resurgir una y otra vez.
Cuando perdemos todo, lo que nos resta es renacer, así como el mito de Fenix, que antes de su muerte, entraba en combustión para luego revivir de sus propias cenizas. Y así renacemos, más resistentes tal vez.
Hay que endurecerse, pero sin perder la ternura jamás!

:: Detalles ::

Photo by: @tonivegara

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Yo debería empezar diciendo que me gustabas, pero decirlo así sería resumir en una frase millares de otras cosas que me gustaría decirte realmente. Querer a alguien es algo de una complexidad infinita, porque no se puede quererla y ya está. A mí, por ejemplo, me gustaba la manera como te reías. Y me gustaba más la manera que me hacías reír. Me gustaba tu voz, tus ojos y aquella camiseta roja. Me gustaba el perfume que usabas y que queda igual en todos los demás, pero en ti es diferente. Me gustaba la manera que me mirabas, e me gustaba que le gustases a mi perro. Me gustaba pasar la tarde en el sofá, cuando te decía que no sabías hacer dos cosas a la vez y me gustaba cuando me abrazabas. Me gustaba la manera como enfrentabas al mundo, y la manera que me hacías ver el mundo. Me gustaba cuando estabas aquí, y me gustaba echarte de menos. Me gustaba como conocía a cada detalle de ti. Y me gustaba más aún de cómo me gustaba inexplicablemente cada uno de ellos. Me gustabas, me gustabas, me gustabas…